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La Policía de lo políticamente correcto madrileña

Desde hace aproximadamente un mes veo continuamente controles de alcoholemia en Madrid efectuados por la Policía Municipal. No se hacen de madrugada a la salida de una discoteca, se hacen a las 5 de la tarde en calles céntricas como Menendez Pelayo o Alfonso XIII, a veces, limitando el tráfico a un sólo carril.

Todos estamos de acuerdo en que, quién está borracho, no debiera manejar un vehículo, pero este tipo de controles no persiguen a ningún borracho. Lo digo porque no paran a vehículos que, por su forma de circular o algún otro indicio exterior hagan presuponer que el conductor puede estar bajo los efectos de alguna sustancia estupefaciente; el control es aleatorio, paran al primero que pillan cuando han acabado con el anterior.  Y lo hacen a la vista de todo el mundo, y de forma imperativa: hacen soplar al conductor por un tubo de plástico a la espera de obtener una mínima cantidad de alcohol en sangre. Y eso, independientemente de cómo este alcohol, caso de que lo tengan, afecta a su forma de conducir.

Curiosamente estos controles no se le realizan a las personas/vehículos que, por sus especiales características, pudieran ser objeto de un deber de abstinencia mas elevado como los conductores de autobuses escolares, taxistas, chóferes de autobuses, ambulancias… No, lo hacen con particulares al azahar, cuyo comportamiento vial, en ningún caso, hace sospechar de su alteración física para el manejo… Buscan a culpables morales del consumo de alcohol por encima de la ridícula tasa mínima impuesta por la ley, no al conductor potencialmente peligroso por el abuso de sustancias, inmadurez o estupidez intrínseca.

Da la sensación de que, además del afán recaudatorio, se está sancionando una actitud que nada tiene que ver con la seguridad ciudadana. Es, en mi opinión, una persecución moral, una criminalización de un comportamiento íntimo, independientemente y por encima del peligro que suponen. ¡Anda que no vemos a diario majaderos al volante que lo son sin tomar una sola copa! A muy pocos metros de donde está tomada la fotografía que ilustra este artículo se venden todo tipo de drogas a la luz del día, en concreto en el monumento a Alfonzo XIII del Retiro. Pero claro,la droga es un producto de uso público y tiene, necesariamente,  que venderse en sitios públicos, pero, si no es alcohol o tabaco, no pasa gran cosa. Sin embargo, como se ve en la imagen, un vehículo y 4 agentes de la Policía Municipal están mucho mas preocupados de sancionarme y humillarme públicamente por si he tomado dos cañas o dos chatos de vino cosa que, en mi opinión, para nada afecta a la seguridad en vial en una ciudad en la que se circula a de media a 15 Km/h. Si le vendo coca, pasta base o “maría” a un adolescente unos metros mas allá, les de igual. Estamos pagando con nuestros impuestos el sueldo de 4 funcionarios de las Fuerzas de Seguridad del Estado para perseguir a cualquiera que haya consumido alcohol en detrimento de la impunidad de los delincuentes comunes cuyos delitos, de toda la vida, han estado tipificados el Código Penal.

 

Control de personas que no le gustan al poder

Detención de judíos en la Alemania Nazi

Lamentablemente la imagen me recuerda a la Alemania nazi donde se perseguían y sancionaban formas de ser políticamente incorrectas para los mesiánicos que tenían el poder político. Hay muchas personas capaces de conducir por Madrid con dos gin-tonics en el cuerpo con absoluta precaución. No se sanciona la peligrosidad potencial si no, el comportamiento moral. Si se sancionara la peligrosidad potencial estos policías estarían deteniendo a los narcotraficantes que venden drogas que realmente alteran el estado de conciencia. Sin embargo, vivimos en una sociedad hipócrita sonde nuestros líderes son el mayor exponente de esa hipocresía: Los individuos relacionados con las drogas duras, tanto consumidores como proveedores en el fondo, son considerados “víctimas” de la sociedad a los que no hay que molestar, mientras que los perversos consumidores de alcohol son merecedores del mayor de los castigos… ¡Repugnante!

Para el Gobierno, la “verdad” es que los consumidores de alcohol al volante son unos delincuentes cualitativamente mas peligrosos que el resto independientemente de su reacción física al volante. La solución es “enchironarlos” para que comprendan esa verdad y de paso recaudar millones de Euros. Las multas que imponen se pagan con dinero, el dinero, para el pobre ciudadano que tiene que soplar, se consigue con trabajo. El mensaje subliminal que nos queda comprender es que “El trabajo os hará libres”. Su verdad.

 

El trabajo os hará libres

Un castigo ejemplar para los que no estén de acuerdo con mi forma de entender las cosas.

Me avergüenzo de mi país.

Ministros Extremeños

Celestacho Corvino, casi, ex-Ministro de Trabajo, y la ex de vivienda María Antilla Trujonia. Dos ejemplos a seguir. El primero por conseguir el nivel mas alto de prestaciones sociales (El mismo caso aplicado a sanidad sería presumir de tener enfermas a 5 millones de personas) y, la segunda, por recomendarnos los mini-pisos. ¿No habría mejores exponentes en la región?. ¿Pasarán a la Historia por su savuar fair?

El porcentaje de abandono escolar en Extremadura es de los mas altos de España y, por ende, de los de Europa. El nivel de conocimiento de un segundo idioma es casi nulo. El PER lleva allí funcionado bajo sus múltiples caras toda una generación. La mayor ventaja competitiva de Extremadura, su paisaje, se ningunea y menosprecia. Nuestros lideres propugnan protección social masiva y covachas como vivienda. En el fondo, su subconsciente los ha engañado y han intentado, sin darse cuenta, extender el modelo extremeño a nivel nacional.

Cuando en una ocasión le comenté al Consejero de Turismo la importancia de crear una Ley de Protección del Paisaje en Extremadura que fuera sencilla y aplicable me dijo: “No somos quienes para decir lo que se puede o no poner en la finca de cada uno”. Yo le contesté que no somos quienes para decirle lo que tiene que poner, pero quizás si, para decirle lo que no puede: chatarra, basura, neumáticos. Quizás también para premiar de alguna forma el adecentamiento de lo mas cercano a los visitantes: paredes de piedra, pinturas miméticas, ajardinamiento… La política es tomar decisiones beneficiosas para la generalidad de los administrados, aunque eso te puedan quitar algún voto.

En resumen, el lassair faire laissez passer está instalado en la forma de hacer política de mis paisanos, no como una política activa hacia el libre mercado, si no como una tabla de salvación hacia el mantenimiento en sus propios cargos. Ya dijo un líder malhumorado que “el que se mueva, no sale en la foto”. En la política el ideal del bien común a desaparecido casi por completo. Ser político es un especie de lotería o bicoca que le toca en suerte a algunos que, curiosamente, no son los mejor preparados profesionalmente para el desempeño de las tareas que tiene asignadas, si no los que mas ferozmente han luchado dentro del aparato del partido para salir a flote y conseguir el ansiado nombramiento. En un país nórdico estarían, cuando menos, de patitas en la calle…